Día 1: Llegada a Tirana – Shkodër
Vuelo a Tirana, la capital de Albania. Llegada por la noche al aeropuerto internacional Madre Teresa. Desde el aeropuerto, el trayecto hasta Shkodër, en el norte, dura menos de 2 horas. Es una de las ciudades más antiguas de Albania. Está situada en un punto estratégico entre el mar Adriático y los Alpes albaneses y ya aparecía en monedas griegas del año 2000 a. C. y en las inscripciones de Darío I en Behistún y Naqsh-e Rostam, en Irán.
Día 2: Shkodër – Theth
Después del desayuno hay tiempo para descubrir Shkodër. Aunque la ciudad tiene un pasado rico, hoy queda poco de él. La fortaleza de Rozafa, de más de 2000 años, es el monumento más importante y merece la visita solo por las vistas del entorno. Después de la fortaleza seguimos hacia el norte, hacia los Alpes albaneses, una reserva natural agreste donde el tiempo parece haberse detenido durante siglos. Por el camino se alternan
pequeños pueblos y vistas preciosas.
El pueblo de Theth está en una zona remota de los Alpes albaneses. Aunque no tiene más que unas pocas casas, en los Países Bajos es conocido por el libro
«La posada de la herradura», de A. den Doolaard, publicado en 1933. La historia trata de la venganza de sangre que se practicaba aquí (y que, al parecer, todavía existe). Por sangrienta que sea su historia, el pueblo tiene una ubicación preciosa, con picos imponentes, a menudo
cubiertos de nieve, al fondo. La iglesia es quizá el edificio más fotografiado del pueblo. En la zona de Theth también hay torres
defensivas. Muchas están en ruinas o incluso derrumbadas, y solo una ha sido restaurada. Antiguamente, las familias se refugiaban en ellas del enemigo en tiempos de guerra o de venganza de sangre. En Theth se puede dar, de forma opcional, un bonito paseo por los alrededores.
Noche en una
posada con encanto. La cena en la posada está incluida.
Día 3: Theth – Krujë – Tirana Krujë fue la capital del efímero reino albanés del siglo XIII. Un
castillo imponente se alza sobre el pueblo antiguo. El bazar de la parte baja del pueblo es un buen lugar para buscar
recuerdos albaneses como alfombras, mantas, objetos de cobre y cerámica. El castillo de Krujë tiene una ubicación preciosa, y el museo Skanderbeg, a su lado, ofrece una buena introducción al padre de la patria.
Skanderbeg (1405-1468) se llamaba en realidad Gjergj Kastrioti, pero recibió el apodo de Skanderbeg, una combinación de Iskander (por Alejandro Magno) y Beg (el título turco de gobernador). Tras hacer carrera en el Imperio otomano, se rebeló contra los gobernantes otomanos y resistió 3 invasiones en el castillo de Krujë. También merece la visita el Museo Etnográfico, situado en una casa del siglo XIX frente al
Museo Skanderbeg.
Desde Krujë volvemos a Tirana, un trayecto corto de solo 20 km. Por la tarde ya se puede empezar a conocer la ciudad. El hotel está cerca de la plaza central y los principales lugares de interés quedan a poca distancia a pie.
Día 4: Tirana – Durrës – Berat Después del desayuno hay tiempo para descubrir Tirana. El centro de la ciudad es la plaza Skanderbeg, rodeada por el Museo Nacional y la mezquita de Et'hem Bey. A finales de los años sesenta, bajo la política de Enver Hoxha, Albania vivió una
Revolución Cultural albanesa. Los edificios religiosos fueron los más castigados: se cerraron o incluso se destruyeron. Por suerte, la mezquita de Et'hem Bey, del siglo XVIII, se salvó. En Tirana también se ven varios vestigios de la época de Enver Hoxha. El más llamativo es la
llamada «Pirámide», un edificio de mármol y cristal diseñado por la hija y el yerno del dictador. En principio iba a ser el
museo de Enver Hoxha y su mausoleo, pero nunca llegó a serlo. Hoy los niños lo usan sobre todo como tobogán.
Después de recorrer Tirana, pasamos por la ciudad portuaria de Durrës camino de Berat.
Durrës fue capital de Albania y está en la costa adriática. El museo arqueológico de Durrës tiene una colección muy bonita de objetos griegos y romanos. El papel destacado de la ciudad en la antigua Roma todavía se nota en sus calles. En el centro hay un anfiteatro con capacidad para 15.000 personas, que fue el
mayor anfiteatro de los Balcanes.
Berat es una de las ciudades más bonitas de Albania y se considera un museo al aire libre. Aquí se ve con claridad que Albania formó parte del Imperio otomano hasta 1912. Los barrios antiguos de Berat están llenos de bonitas
casas otomanas construidas en las laderas. Por todas esas casas, Berat también se conoce como la ciudad de las mil ventanas. El barrio de Mangalem,
declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es uno de los mejores lugares para comprobarlo. La ciudad se salvó casi por completo de la Revolución Cultural albanesa, así que se pueden ver mezquitas e iglesias ortodoxas y católicas a poca distancia unas de otras. Desde la ciudadela, en lo alto, hay una vista preciosa de Berat y sus alrededores. Una ciudad estupenda para pasear.
Día 5: Berat – Apollonia – Sarandë Nuestra primera parada de hoy es el
antiguo asentamiento griego de Apollonia, entre olivares. La ciudad fue fundada por los griegos en el 588 a. C., pero se desarrolló de verdad con los romanos (a partir del 229 a. C.). Un paseo corto lleva hasta los restos más importantes, como la iglesia bizantina.
La
costa jónica es una de las muchas zonas bonitas de Albania. Por la costa y las montañas se reparten pueblos albaneses y pueblos de población griega. El tramo más espectacular del viaje hacia el sur es el
paso de Llogara. Desde la montaña boscosa se ve, más abajo, el mar Jónico. Nuestro destino es Sarandë, cerca de la
isla griega de Corfú. Sarandë tiene nada menos que
290 días de sol al año, lo que la convierte en un lugar ideal para disfrutar del sol de la tarde.
Día 6: Sarandë / Butrint opcional Día libre. Si lo desea, puede visitar las
ruinas de Butrint, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Butrint está considerado un yacimiento arqueológico muy importante de los Balcanes. La ciudad fue fundada en el siglo VI a. C. por griegos de Corfú y se encuentra en el parque nacional boscoso que lleva su nombre, cerca del mar. Entre la
gran cantidad de ruinas halladas en Butrint destacan el teatro del siglo IV a. C. y la basílica. El museo expone una bonita colección de piezas excavadas, aunque las más importantes se exhiben en Tirana.
Si prefiere un día más tranquilo, no le faltarán opciones. Cerca de Butrint hay
playas preciosas, como la de la
cercana Ksamil. O puede pasear por el paseo marítimo, entre los muchos bares y restaurantes de Sarandë.
Día 7: Sarandë – Syri i Kaltër – Gjirokastër Después del desayuno salimos hacia la
reserva natural de Syri i Kaltër (Ojo Azul). En Syri i Kaltër hay varios manantiales de agua dulce con distintos tonos de azul. El más famoso tiene más de 50 metros de profundidad y la forma de un ojo azul.
El
casco antiguo de Gjirokastër es la siguiente parada camino de Korçë y, como Berat, se salvó durante la Revolución Cultural de finales de los sesenta. Gjirokastër es
la ciudad natal de Enver Hoxha y recibió la categoría de ciudad museo durante su mandato. Por suerte, porque Gjirokastër merece mucho la pena. Alrededor del antiguo bazar hay calles estrechas con casas preciosas y un castillo que domina la ciudad. Si Berat es la ciudad de las mil ventanas, Gjirokastër es conocida como
la ciudad de los mil escalones. Al recorrer sus calles enseguida se entiende el porqué del apodo.
Día 8: Gjirokastër – Tirana Después del desayuno empieza el viaje de vuelta a Tirana, adonde se llega hacia el mediodía. Por el camino atravesamos el
valle del Drino y seguimos el río Vjosa. Por la tarde se puede participar en una excursión opcional especial. En la época comunista, la élite mandó construir un
sistema subterráneo de búnkeres. Hoy estos búnkeres son un museo y dan una buena idea de cómo debió de ser la vida en la Albania de Hoxha. Después de los búnkeres toca respirar aire fresco, y no hay mejor lugar que las montañas de Dajti. Un teleférico sube desde las afueras del centro hasta la montaña. Arriba hay una
vista preciosa de Tirana y del agreste paisaje albanés.
Día 9: Salida de Tirana / Llegada Según el horario del vuelo, regreso a casa a primera hora de la mañana o por la tarde. Termina un viaje corto pero muy sorprendente por una parte de Europa aún por descubrir.